El consumo de vino en España cae un 7,3% interanual y roza mínimos históricos
La OIVE certifica que la caída se acelera hasta mayo de 2026, con una producción un 10,2% inferior a la campaña anterior, mientras el turismo esconde la magnitud real del descenso interno.
La caída del consumo se acelera
El consumo de vino en España sigue perdiendo fuelle. Según el último informe mensual de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), la estimación de consumo nacional cerró el interanual a mayo de 2026 con una caída del 7,3%, hasta situarse en 9,05 millones de hectolitros, unos 709.431 hectolitros menos que en el periodo anterior. La cifra confirma que el retroceso, lejos de estabilizarse, se ha ido acentuando en los últimos meses: en abril el descenso interanual era del 6,1%, con el consumo en 9,2 millones de hectolitros.
Dentro de esa caída, el comportamiento no es uniforme. Los datos de la OIVE muestran que el vino blanco mantiene estable su consumo, mientras que los tintos y los rosados concentran la mayor parte del descenso, un patrón que coincide con el vuelco hacia el blanco que ya se observa en la producción.
Menos producción, existencias en mínimos
La producción tampoco escapa a la tendencia. Los datos del Sistema de Información del Mercado del Sector Vitivinícola (INFOVI), correspondientes a mayo de 2026, sitúan la producción total de vino y mosto acumulada en los diez primeros meses de la campaña 2025/2026 en 33,1 millones de hectolitros, un 10,2% menos que en la campaña anterior, unos 3,8 millones de hectolitros por debajo. La campaña ha arrancado así con unas existencias que la propia interprofesional describe como históricamente bajas para las dos últimas décadas.
El "efecto turista" que maquilla el problema real
Un análisis del sector apunta a un matiz importante detrás de las cifras agregadas: alrededor de un 15% del consumo registrado en España correspondería a turistas, no a población residente. Si se descuenta ese porcentaje, el consumo real de los españoles se situaría por debajo de los 7,8 millones de hectolitros, una cifra que dibuja un panorama considerablemente más alarmante que el que reflejan los datos brutos, y que rompe la aparente estabilidad que el sector mantuvo entre 2022 y mediados de 2025, cuando el consumo osciló siempre entre 9,5 y 9,9 millones de hectolitros.
Un cambio que ya no se puede calificar de coyuntural
Para las bodegas, el mensaje que se desprende de estos datos es que la contracción de la demanda interna ha dejado de ser un bache pasajero para convertirse en un cambio estructural del mercado español. La combinación de menor consumo, menor producción y existencias ajustadas obliga al sector a repensar su estrategia comercial, con la diversificación de mercados exteriores, el enoturismo y la venta directa como palancas para compensar la caída del consumo tradicional en el mercado interior.