Bruselas pide a EE. UU. eliminar o rebajar el arancel del 15% al vino europeo
La Comisión Europea solicita formalmente una exención total o una reducción del gravamen que pesa sobre el vino comunitario desde agosto de 2025, en plena tensión por la amenaza de Trump de imponer un arancel del 100%.
Bruselas mueve ficha ante la presión arancelaria
La Comisión Europea ha solicitado formalmente a Estados Unidos la exención total o, al menos, una reducción del arancel del 15% que grava las exportaciones de vino europeo desde agosto de 2025, según ha confirmado el organismo comunitario esta misma semana. La petición llega en un momento de máxima tensión comercial, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, haya vuelto a amenazar con imponer aranceles del 100% a los países europeos que apliquen impuestos digitales a las grandes tecnológicas de Estados Unidos, una medida que, de aplicarse, anularía por completo el acuerdo comercial vigente entre ambos bloques.
Un arancel que ya deja cifras
El gravamen del 15% aplicado desde el verano de 2025 ha reducido ya en torno a un 7% las exportaciones españolas de vino envasado a Estados Unidos, afectando a cerca de mil exportadores regulares, según los datos manejados por el sector. El impacto ha sido especialmente intenso en el segmento del espumoso: las exportaciones de cava a Estados Unidos cayeron un 26,5% en valor durante el primer trimestre de 2026, uno de los golpes más severos registrados en la categoría desde la entrada en vigor del arancel.
Una petición respaldada por todo el sector europeo
La solicitud de Bruselas cuenta con el respaldo de las principales organizaciones vitivinícolas europeas, que llevan meses reclamando a la Comisión que utilice todo su peso negociador para proteger a un sector que da empleo a cientos de miles de personas en el continente y que ya arrastra, en paralelo, una caída del consumo interno en varios de sus principales mercados, España entre ellos. El objetivo de la petición es doble: evitar que el arancel actual se mantenga de forma indefinida y, sobre todo, blindar al vino frente a la amenaza de un gravamen del 100% que pende sobre el sector como consecuencia de disputas fiscales ajenas al propio vino.
Una negociación que se libra en varios frentes
El desenlace de esta petición dependerá en gran medida de cómo evolucione el pulso más amplio entre Bruselas y Washington en torno a la fiscalidad digital, un asunto que trasciende con mucho al sector vitivinícola pero que puede determinar su futuro inmediato en uno de sus mercados de exportación más importantes. Mientras tanto, las bodegas europeas siguen operando bajo una incertidumbre que dificulta la planificación comercial de cara a la campaña que se avecina tras la vendimia de este otoño.