ReWine en Mallorca: el proyecto piloto que quiere convertir la botella de vino en retornable en hoteles y restaurantes de Baleares
Vi de la Terra Mallorca e Iberstar, RIU y Garden Hotels impulsan con financiación Next Generation de 218.960 euros el primer sistema de reutilización de botellas de vidrio de vino en el canal hostelero español, con una comisión de trabajo que arrancará en
El 94% de las emisiones de una bodega vienen del vidrio: ahí nació la idea
La revelación que cambió la perspectiva de los viticultor mallorquines sobre su impacto ambiental llegó de un análisis de huella de carbono encargado por una de las bodegas participantes en el proyecto: el 94% de sus emisiones de CO₂ procedían del vidrio, incluyendo la fabricación, el transporte a la isla y el retorno vacío al continente. Con ese dato sobre la mesa, la idea de que la sostenibilidad en el sector vitivinícola balear pasa obligatoriamente por repensar el ciclo de vida de la botella se volvió imposible de ignorar.
El proyecto ReWine, impulsado por la Fundació Rezero y respaldado por Vi de la Terra Mallorca, da su siguiente paso operativo con la preparación de un plan piloto en hoteles de Playa de Muro en colaboración con la Asociación Hotelera local, y la constitución en julio de una comisión de trabajo que establecerá el plan de actuación, definirá las bodegas participantes y diseñará el calendario de implantación. La iniciativa cuenta con una financiación de 218.960 euros procedentes de los fondos Next Generation, canalizada a través de la Conselleria de Turisme de Baleares como proyecto de I+D+i en el sector turístico.
La lógica circular que hace viable el proyecto en Baleares
El argumento más poderoso a favor de ReWine en Baleares no es la buena voluntad medioambiental sino la lógica económica y logística: el 80% del vino producido en las Islas Baleares se consume en el propio archipiélago, lo que significa que las distancias entre producción y consumo son excepcionalmente cortas. Bodegas como Ribas, Mesquida Mora, Tianna Negre o Macià Batle producen y venden prácticamente todo en la misma isla, lo que hace que la logística inversa de recogida, limpieza y redistribución de botellas sea técnica y económicamente viable de una forma que no lo sería en un mercado continental con cadenas de distribución largas.
Los 5,6 millones de botellas que se producen y consumen en Baleares cada año son la base de escala del proyecto: suficientes para justificar la inversión en infraestructura de lavado y logística inversa, pero no tantas como para que el sistema resulte abrumador en su primera fase piloto. Grandes cadenas hoteleras presentes en Baleares como Iberostar, RIU y Garden Hotels ya han mostrado su interés en participar, lo que da al proyecto la escala necesaria para que los números cuadren desde el inicio.
Los requisitos técnicos: etiquetas hidrosolubles y botella estándar
Marina Vera, gerente de Vi de la Terra Mallorca, reconoce que los cambios no son sencillos, especialmente para las bodegas que han construido su identidad alrededor del diseño de sus etiquetas. El sistema requiere: una botella estándar común a todas las bodegas participantes —para que el sistema de lavado sea eficiente y escalable—, etiquetas hidrosolubles que se desprendan limpiamente en el proceso de lavado, y un sistema logístico de recogida desde los puntos de consumo —hoteles y restaurantes— hacia los centros de limpieza y desde allí de vuelta a las bodegas.