Madrid digitaliza su enoturismo con inteligencia artificial: 44 bodegas se unen en una app para diseñar rutas a medida
La Comunidad invierte un millón de euros en una plataforma con mapas 3D, realidad aumentada y un asistente virtual para acercar los vinos de la región al público más joven.
El vino de Madrid entra en la era de la app
El enoturismo madrileño ha dado un salto decisivo hacia la digitalización. La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una nueva plataforma de enoturismo, con web y aplicación móvil, que reúne en una sola herramienta 44 bodegas de la Denominación de Origen Vinos de Madrid. El objetivo es convertir la visita a una bodega en una experiencia más fácil de planificar, más atractiva para el turista y más útil para los propios productores. La iniciativa, presentada en la Bodega Val Azul de Chinchón, cuenta con una inversión de un millón de euros procedente de fondos europeos.
La descarga de la app es gratuita y ya está disponible en las tiendas de aplicaciones; solo las catas o visitas tienen precio, variable según cada bodega. De las 53 bodegas que integran la DO, 44 se han sumado a esta primera fase, repartidas por 25 pequeñas localidades de las cuatro subzonas: Arganda, Navalcarnero, El Molar y San Martín de Valdeiglesias.
Tecnología para descubrir el viñedo desde el sofá
El verdadero salto es tecnológico. La plataforma incorpora mapas en tres dimensiones, contenidos de realidad aumentada y funciones basadas en inteligencia artificial. Antes de pisar la bodega, el visitante puede explorar su entorno desde casa, y una vez allí, el asistente virtual Sol lo acompaña con datos, curiosidades y anécdotas sobre los viñedos y las variedades de uva. Un Club de Amigos del Vino busca además fidelizar a quienes ya han visitado una bodega para que repitan o descubran otras subzonas.
Un escaparate para las pequeñas bodegas
Para las bodegas familiares, muchas con escasa presencia online, la digitalización es clave. Poder gestionar aforos, analizar las preferencias de los clientes o vender experiencias de forma centralizada marca la diferencia entre recibir un goteo de visitas y convertirse en parada obligada. «Que un joven pueda reservar en dos clics, descubrir qué pueblo quiere visitar un sábado y conocer nuestras bodegas rejuvenece el sector y nos garantiza público para el futuro», resume la directora de una de las bodegas participantes.
El vino como motor rural
El proyecto se enmarca en el programa Pueblos con Vida, una estrategia para dinamizar municipios de menos de 20.000 habitantes que agrupan más de 12.000 hectáreas de viñedo. El enoturismo madrileño recibió casi 40.000 visitas en 2024, una cifra que este impulso digital aspira a disparar. La lectura de fondo es clara: el vino deja de ser solo gastronomía y se convierte en motor económico, cultural y turístico, capaz de fijar población y dar valor a pueblos que esconden garnachas y albillos a menos de una hora de la capital. Si el vino quiere conquistar a las nuevas generaciones, tendrá que hablar su idioma, y ese idioma se escribe cada vez más con una app.