El enoturismo bate su récord en España con más de tres millones de visitantes y 112 millones de euros
El Marco de Jerez recupera el liderazgo con 425.652 visitantes, seguido de Ribera del Duero y Penedès, mientras agosto se consolida como segundo mes de mayor afluencia.
Un sector que no deja de crecer
El enoturismo español vive un momento de plenitud. Según el decimoséptimo Informe Anual de la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), el número total de visitantes a las bodegas y museos del vino asociados a Rutas del Vino de España alcanzó los 3.036.878 en 2024, un 2,22% más que el año anterior. En el histórico de datos, solo 2017 y 2019 registraron cifras superiores. El impacto económico directo se disparó hasta los 112,3 millones de euros, un 9,91% más.
Conviene matizar que esta cifra solo contabiliza el gasto en bodegas y museos, los dos establecimientos a los que se puede imputar objetivamente una visita motivada por interés enoturístico. Si se sumaran los desembolsos en alojamientos, restaurantes y empresas de actividades, el impacto total sería, según estimaciones de ACEVIN, hasta tres veces superior, rondando los 300 millones de euros.
Jerez recupera el trono
En el ranking de destinos, la Ruta del Vino y el Brandy del Marco de Jerez recuperó el primer puesto con 425.652 visitantes, seguida de Ribera del Duero (381.083) y Penedès (369.170). Completan la clasificación Rioja Alta, Rioja Alavesa, Calatayud y Rías Baixas. El 70% de los enoturistas acuden a bodegas y el 30% restante visita museos especializados. El crecimiento se atribuye en parte a la promoción exterior en colaboración con Turespaña y al tirón de destinos con alta afluencia internacional como el propio Marco de Jerez, Penedès, Ronda-Málaga, Alicante y Gran Canaria.
Un turismo que desestacionaliza
Uno de los grandes valores del enoturismo es su capacidad de repartir la actividad a lo largo del año. Octubre lidera con claridad, impulsado por la vendimia y los paisajes otoñales del viñedo, pero agosto ocupa el segundo puesto por tercer año consecutivo, un dato que demuestra cómo el turismo del vino compite directamente con los destinos de sol y playa en plena temporada alta. Marzo, mayo y febrero fueron los meses de mayor crecimiento porcentual, consolidando un calendario cada vez más estable.
Cultura, territorio y sostenibilidad
El enoturismo se ha convertido en parte fundamental de la cultura del vino española, y en una herramienta de defensa del territorio: crea empleo, conserva el patrimonio vitícola e histórico y combate la despoblación. El perfil más común sigue siendo el de un enoturista español de entre 46 y 65 años, aunque crece el interés internacional y masculino. La sostenibilidad gana peso en la decisión de los visitantes, y las bodegas responden con propuestas cada vez más experienciales. En un momento de caída del consumo, el enoturismo se revela como una de las palancas más sólidas para conectar el vino con las personas y dar valor añadido a toda la cadena.