Logroño reúne hoy a sumilleres de toda La Rioja en una jornada de memoria y legado del vino con catas a ciegas
La Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja y la Escuela de Sumillería organizan en el Centro de la Cultura del Rioja «El Vino · Acto II», con cuatro conversaciones dirigidas a profesionales de la sala y la hostelería.
Una jornada para profesionales de la sala
El Centro de la Cultura del Rioja, en Logroño, acoge hoy, 5 de octubre, una nueva edición de «El Vino · Acto II», una jornada organizada por la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja y la Escuela de Sumillería de La Rioja centrada en la memoria y el legado del sector vitivinícola. La actividad está dirigida sobre todo a sumilleres, profesionales de hostelería y otros perfiles vinculados profesionalmente al mundo del vino.
Cuatro conversaciones con catas a ciegas
El formato de la jornada combina cuatro conversaciones con catas a ciegas, una estructura pensada para que el debate técnico y la degustación sensorial se refuercen mutuamente a lo largo de toda la sesión. Lejos del formato de festival abierto al público general, «El Vino · Acto II» apuesta por un perfil de asistente ya familiarizado con el servicio de vino en sala, buscando profundizar en aspectos que habitualmente quedan fuera de las catas más divulgativas.
Memoria y legado, el hilo conductor
El eje temático de esta edición, la memoria y el legado del sector vitivinícola, conecta directamente con un año en el que Rioja ha vivido una de las vendimias más atípicas de su historia reciente, adelantada entre cinco y seis semanas respecto al calendario habitual. Para los sumilleres y profesionales de sala que trabajan a diario con los vinos de la denominación, entender ese contexto histórico y técnico resulta clave para poder explicar con propiedad a sus clientes las singularidades de la añada 2026 cuando, dentro de unos meses, empiece a llegar a las cartas de los restaurantes.
Formación continua para un sector en transformación
Iniciativas como esta se enmarcan en la apuesta de la Escuela de Sumillería de La Rioja por la formación continua de los profesionales del sector, en un momento en el que el oficio de sumiller exige cada vez más conocimientos técnicos, capacidad de comunicación y sensibilidad hacia los cambios que vive el consumo de vino en España, desde el auge del blanco hasta la creciente demanda de vinos con menor graduación alcohólica.