España cambia de color: los blancos superan ya a los tintos y se convierten en los vinos más producidos del país
Los vinos blancos representan el 57% de la producción nacional, frente al 47% de 2019, mientras España cierra 2025 con la menor superficie de viñedo de toda la serie histórica, 903.170 hectáreas.
Un vuelco que se confirma año tras año
España cerró 2025 con un dato que confirma una de las transformaciones más profundas de su sector vitivinícola en las últimas décadas: los vinos blancos representan ya el 57% de la producción nacional, frente al 43% de tintos y rosados. La cifra, recogida en un informe de la Interprofesional del Vino de España citado por AgroBank y Agrifood Comunicación, contrasta con el 47% que suponían los blancos en 2019, un giro de diez puntos en apenas seis años que sitúa a España, por primera vez, como un país donde el blanco es mayoritario.
El viñedo más pequeño de la serie histórica
El informe sitúa además la superficie destinada a vinificación en 903.170 hectáreas al cierre de 2025, un 1% menos que el año anterior y el registro más bajo de toda la serie histórica. En producción, España cerró el ejercicio con 28,7 millones de hectolitros de vino, un 6,8% menos que en 2024 y por debajo de la media de las cinco últimas campañas, situada en 34,68 millones. España contaba, pese a todo, con 138 figuras de calidad: 104 denominaciones de origen protegidas y 34 indicaciones geográficas protegidas, un entramado que sigue siendo uno de los más densos del mundo del vino.
La demanda manda: frescos, afrutados y con menos grado
El propio informe explica el vuelco hacia el blanco por un cambio claro en las preferencias del consumidor, que se inclina cada vez más hacia vinos frescos, afrutados, del año y con menos graduación alcohólica. Ese movimiento favorece a regiones con mayor peso histórico en este tipo de elaboraciones, como Castilla-La Mancha, que concentra entre los grandes productores 11,21 millones de hectolitros almacenados, mientras complica la situación de zonas tradicionalmente ligadas a los tintos clásicos envejecidos en barrica, como La Rioja.
Un dato con lectura también demográfica
El informe aporta además un apunte poco habitual sobre el impacto social del viñedo: los pueblos de menos de 2.000 habitantes con superficie vitícola han aumentado su población un 35,8% en dos décadas, un dato que sugiere que, más allá del color dominante en la copa, el viñedo sigue actuando como ancla demográfica en buena parte de la España rural, incluso en un momento de contracción general de la superficie cultivada.