Corpinnat concentra 22 de los 37 espumosos con 95 puntos o más de la Guía Peñín 2027
La marca colectiva del Penedès vuelve a situarse entre las referencias mejor valoradas del país, con Llegat Familiar 2012 BN, de Llopart, alcanzando los 100 puntos por tercer año consecutivo en la categoría.
Una marca colectiva que domina la categoría
La marca colectiva Corpinnat, que agrupa en la actualidad a 23 bodegas del Penedès catalán, ha vuelto a situarse entre las referencias mejor valoradas de la Guía Peñín 2027, con 22 vinos espumosos calificados con 95 puntos o más, la mayoría de los 37 espumosos de todo el Estado que alcanzan esa franja de excelencia en la nueva edición. El resultado se reparte entre once de sus bodegas asociadas, lo que confirma que la calidad no se concentra en una única marca, sino que recorre de forma transversal todo el proyecto colectivo.
El tercer 100 en tres años
Entre las valoraciones más altas figura Llegat Familiar 2012 BN, de Llopart, que ha obtenido la máxima calificación posible: 100 puntos. Corpinnat subraya que no se trata de un caso aislado, ya que en las dos ediciones anteriores de la guía otros dos corpinnats, Enoteca Gramona 2011 BN y Homenatge a Josep Mata Capellades 2004 BN de Recaredo, también habían alcanzado esa misma puntuación perfecta. Con este último reconocimiento, ya son tres los corpinnats que han tocado techo en la Guía Peñín en los últimos tres años consecutivos.
Un modelo que se apoya en la viticultura ecológica
Desde Corpinnat vinculan estas calificaciones a los principios que definen su modelo de producción: el origen exclusivamente en el Penedès, la viticultura ecológica, la vinificación realizada en la propia finca, las largas crianzas en botella y el reconocimiento explícito del trabajo de los viticultores del territorio. La organización sitúa su actividad en lo que considera la cuna histórica de los grandes vinos espumosos españoles, donde el clima, el suelo y una gestión cuidadosa del viñedo actúan como factores determinantes de la calidad final.
El maridaje de un espumoso de largo recorrido
Espumosos como los reconocidos por la Guía Peñín, con largas crianzas en botella y una notable complejidad aromática, se alejan del perfil más sencillo del aperitivo puntual para convertirse en compañeros idóneos de platos de mayor entidad: quesos curados, aves de caza, arroces melosos o incluso postres poco dulces. Para el aficionado, este palmarés funciona como una invitación a explorar el espumoso español más allá del cava joven habitual, descubriendo referencias capaces de acompañar una comida entera con la misma solvencia que un gran vino tranquilo.