El tinto se enfría en las exportaciones: los caldos DOP españoles caen más que los de Italia, Francia y Alemania
Un análisis de Nomisma Wine Monitor sitúa el retroceso de las exportaciones españolas en un 8,5% entre enero y abril, el peor dato de los grandes países productores, con Rioja cediendo un 7,5% en valor.
España, el peor dato entre los grandes productores
Las exportaciones de vinos con denominación de origen protegida arrancaron 2026 con descensos generalizados en los cuatro grandes países productores europeos analizados por Nomisma Wine Monitor. Entre enero y abril, Italia redujo un 6,2% el valor de sus ventas al exterior respecto al mismo periodo de 2025, Francia un 3,4%, Alemania un 5,5% y España un 8,5%, el peor dato del grupo. El análisis dibuja un mercado que avanza «a doble velocidad», en palabras de Denis Pantini, responsable de Nomisma Wine Monitor, con mucha más presión sobre los vinos tintos que sobre blancos y espumosos.
El tinto, el gran perdedor del primer cuatrimestre
La parte más débil del arranque de año ha sido, precisamente, la de los tintos. En España, los tintos de Rioja retrocedieron un 7,5% en valor y un 6% en volumen durante el periodo analizado. La tendencia se repite, con distinta intensidad, en el resto de Europa: los tintos de Toscana y Véneto perdieron más del 10% en valor en Italia, mientras que Burdeos prolongó su mala racha con una caída del 19% en valor y del 8% en volumen, una diferencia que apunta a una rebaja generalizada del valor medio por botella vendida.
Blancos y espumosos, un colchón que no llega a los tintos
El contraste con otras categorías es notable: los blancos de Borgoña y del Loira aumentaron un 6% en volumen, y los de Burdeos subieron un 16%, mientras el Champagne cerró el primer cuatrimestre con un incremento del 3% en volumen y los Crémant franceses avanzaron un 19,4%. En España, sin embargo, el Cava redujo más de un 9% su volumen exportado, lo que confirma que ni siquiera el espumoso español logra esquivar por completo la recesión del mercado exterior.
Factores estructurales, más allá de la coyuntura
Pantini sostiene que la evolución por denominaciones aconseja evitar lecturas uniformes sobre el vino europeo con denominación de origen, ya que en estas cifras pesan a la vez factores coyunturales —como la presión arancelaria en Estados Unidos— y estructurales, relacionados con el cambio de hábitos de consumo. Según su análisis, son precisamente estos últimos los que están teniendo más efecto sobre la marcha del negocio exterior, sobre todo en el caso de los vinos tintos, la categoría que durante décadas fue la locomotora de las exportaciones españolas.