El quinto boletín de maduración confirma que el tempranillo riojano gana grado y pierde acidez por el calor persistente
El Consejo Regulador de la DOCa Rioja registra valores de grado alcohólico probable ya superiores a los del cierre de la vendimia 2025, con muestras de graciano en Alfaro que rozan el 17,6%.
Una campaña marcada por el calor persistente
La vendimia de 2026 sigue avanzando en Rioja bajo la influencia de unas temperaturas persistentemente altas. El quinto boletín de seguimiento de la maduración, elaborado por los servicios técnicos del Consejo Regulador de la DOCa Rioja y fechado el 31 de agosto, confirma que el viñedo mantiene, pese al calor, buenas condiciones sanitarias en el conjunto de la Denominación, con datos representativos de Rioja Alta, Rioja Oriental y Rioja Alavesa.
El grado sube, la acidez cae
El informe refleja que el peso de la baya se mantiene en general estable, aunque aparecen puntualmente valores inferiores a los de la semana anterior en las tres zonas, una evolución que los técnicos relacionan directamente con las elevadas temperaturas registradas de forma continuada. Al mismo tiempo, continúa aumentando de manera generalizada el grado alcohólico probable: el Consejo Regulador señala que, en términos generales, los valores observados ya son superiores a los registrados al final de la vendimia de 2025, un dato que refleja el avanzado estado de maduración de la uva en esta recta final de agosto.
Graciano y garnacha, los valores más elevados
En Rioja Oriental, una muestra de garnacha de Alcanadre alcanza un grado probable del 16,57%, mientras que un graciano de Alfaro llega hasta el 17,63%. En Rioja Alta también aparecen registros destacados, como el 15,60% de una muestra de tempranillo de Fuenmayor o el 15,67% de un graciano de Cenicero. Se trata de valores correspondientes a parcelas concretas, no de medias de toda la zona, pero que ilustran bien hasta qué punto el calor está acelerando la acumulación de azúcares en la uva tinta riojana este año.
Decisiones «entre blanco y negro»
El director técnico de la denominación resume así la complejidad de esta campaña: «Va a ser una añada de mucho enólogo, muy de bodega», señalando que habrá que tomar decisiones «a veces entre blanco y negro, porque el gris creo que esta vendimia no va a existir». Para las bodegas, el reto de las próximas semanas será decidir el momento exacto de entrada de cada parcela en función del perfil de vino que se busque: longevidad, viveza o frescura, en una vendimia que, según los propios técnicos, exige más que nunca vendimiar parcela a parcela y no por calendario.