El calor de julio reduce las expectativas de la vendimia 2026 en Rioja y Jerez
Las altas temperaturas durante la floración provocan un fuerte corrimiento en el viñedo riojano, mientras el Marco de Jerez confía en un 'cosechón' condicionado por el viento de levante.
Un julio abrasador pone a prueba al viñedo español
La vendimia 2026 empieza a perfilarse bajo la sombra del calor. Según los partes agrícolas de esta misma semana en La Rioja, las temperaturas han rondado los 31 grados en Logroño, con máximas históricas sostenidas que golpean de lleno al viñedo en un momento decisivo de su ciclo. Lo que en junio se presentaba como una cosecha prometedora, beneficiada por las lluvias de primavera, se ha ido reduciendo semana a semana a medida que el termómetro no da tregua.
El fenómeno más citado por los técnicos es el corrimiento: las altas temperaturas durante la floración provocan que una parte de las flores no cuaje en grano, lo que reduce directamente la cantidad de uva por racimo. En Viñedos de Aldeanueva, el enólogo Abel Torres sitúa el arranque de la vendimia de tempranillo blanco en torno al 10 de agosto, aunque reconoce que la planta sufre y que las uvas están saliendo más pequeñas de lo esperado.
Sanidad buena, cantidad en duda
La buena noticia es sanitaria. Representantes agrarios de Asaja confirman que el viñedo riojano se mantiene libre de oídio, aunque advierten de que la polilla de la vid y la botritis podrían convertirse en una amenaza si llegan lluvias en las próximas semanas. La falta de precipitaciones y las noches que no refrescan frenan el avance de la planta incluso donde hay riego de apoyo, con racimos que muestran hojas amarillentas y granos de menor tamaño de lo habitual.
El resultado es una vendimia que, aunque venía adelantada por el buen arranque de primavera, ya no se prevé tan temprana como se esperaba hace unas semanas. Los viticultores coinciden en la misma necesidad urgente: agua del cielo, a ser posible en forma de tormentas sin granizo, que limpien las hojas y calen en las raíces antes de que avance más el verano.
Jerez, entre el "cosechón" y la cautela
La situación se repite, con matices, en el Marco de Jerez. Tras un tren de borrascas a finales de febrero y principios de abril que dejó lluvias abundantes sin causar destrozos, julio ha introducido un factor de riesgo con la subida de las temperaturas. En la cooperativa Bodega Albarizas, en Trebujena, su representante Fran Cabral se muestra prudente ante lo que algunos en el sector ya llaman un posible "cosechón": la principal amenaza es el viento de levante, seco y cálido, que puede mermar la cantidad final de uva. Con todo, el sector confía en superar la campaña anterior, muy afectada por el mildiu.
Una cosecha que se decide en las próximas semanas
El desenlace de la vendimia 2026 sigue abierto. Lo que ya es evidente es que el margen de maniobra se ha estrechado: el potencial de una gran cosecha, dibujado por las lluvias de primavera, depende ahora de que el calor de julio no se prolongue demasiado. Para el aficionado, el mensaje de los propios viticultores es claro: la calidad sanitaria del viñedo está garantizada, pero la cantidad final —y con ella buena parte de la conversación sobre precios de la próxima campaña— se juega en estas semanas de verano.