Rioja lanza un nuevo sistema digital para predecir la cosecha y anticiparse al cambio climático
El Consejo Regulador estrena una aplicación de información agroclimática pensada para ayudar a los viticultores a tomar decisiones más precisas sobre riego, tratamientos y fecha de vendimia.
La tecnología entra de lleno en el viñedo riojano
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja ha puesto en marcha un nuevo Sistema Digital de Información Agroclimática y Predicción de la Cosecha, una herramienta pensada para acompañar a los viticultores de la denominación en la toma de decisiones a lo largo de todo el ciclo del viñedo. La aplicación se suma a un proceso de digitalización que el sector vitivinícola español lleva años impulsando ante la creciente variabilidad climática.
Datos en tiempo real para decisiones más precisas
El nuevo sistema permite a los viticultores acceder a información agroclimática detallada y actualizada, con el objetivo de anticipar riesgos como olas de calor, episodios de heladas tardías o condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades como el mildiu o el oídio. Esta capacidad de anticipación resulta especialmente valiosa en campañas como la actual, marcadas por temperaturas extremas que están condicionando de forma directa el desarrollo de la uva en buena parte de la geografía vitivinícola española.
Un paso más en la estrategia de innovación de Rioja
La herramienta se enmarca dentro de la apuesta más amplia de la DOCa Rioja por la innovación tecnológica aplicada al viñedo, una línea de trabajo que en los últimos años ha incluido también el uso de drones, sensores de humedad y modelos predictivos de rendimiento desarrollados junto a centros de investigación y plataformas tecnológicas del sector, como la Plataforma Tecnológica del Vino, que ha impulsado iniciativas similares a escala nacional.
Por qué importa también para el blanco riojano
Aunque la herramienta beneficia al conjunto del viñedo, tiene una relevancia especial para las variedades blancas de la denominación, como la viura, la malvasía o la tempranillo blanca, mucho más sensibles a los golpes de calor y a los desequilibrios hídricos que las variedades tintas de mayor volumen de producción. Una predicción más precisa del momento óptimo de vendimia puede marcar una diferencia notable en la acidez y el perfil aromático final de estos blancos, justo en un contexto en el que la propia denominación ha reforzado en los últimos años su apuesta por esta categoría. El sistema, en definitiva, busca convertir la incertidumbre climática en un dato manejable, más que en una sorpresa de última hora para el viticultor.